A veces a causa de una mentira, todas las otras verdades se han convertido en duda.

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domingo, 6 de mayo de 2012

+ Parece que hay algo que te preocupa.
- ¿Parece? ¿Es que no lo ves?
+ No seas así. Ven, cuéntamelo.
- Pues me pasa que me he enamorado de tu sonrisa, de cómo bailan tus dientes en tu risa. De tus pestañas, que vencen la gravedad en cada parpadeo, de cada vez que cierras los ojos y los vuelves a abrir para mirarme. De cómo mueves los dedos inconscientemente sobre la palma de mis manos cuando estás aburrido. De tu forma de quererme y sobre todo de tu forma de odiarme. Y ¿sabes? Sé que no tiene pies ni cabeza, pero ahora mismo lo daría todo por un beso tuyo.
+ ¿Has probado a pedírmelo?
- No. Pero la verdad es que me importas tanto que no quiero que me beses para luego arrepentirte. 
+ ¿Quién ha dicho que me vaya a arrepentir?
- Lo digo yo.
+ ¿Y por qué lo dices? Puede que nada sea como tú piensas.
- Si no tuviera razón, ya me habrías callado la boca con un beso...